Sabias que un par de veces nos cruzamos Sebas y yo?. Fue en unos sueños, hace un par de años atras. Fue muy bueno, el aprendio un monton sobre el mismo. Lamentablemente en esa epoca, para el, yo era malo. Y esto duro bastante, recien hace cosa de un par de meses dejo de estar enojado conmigo.
Yo nunca me enoje con el, era obvio que su primer reaccion ante algo tan desconocido y con la capacidad de actuar por medio de el, su reaccion iba a ser asustarse y despues atacar. Despues de todo, asi son los humanos. Pero bue no lo entretengo mas, ahi te muestro un par de encuantros que tuvimos... espero te gusten.
Miércoles, 08 de julio de 2009
Hubo una vez, una tierra ya olvidada por Gaia, una tierra donde las constantes ofrentas del hombre hacia sus pares y su mundo, habían ya derrotado las ansias de los dioses por redimir a los hombres. Dentro de este mundo, existía un niño alado que vivía solo y tranquilo, en medio de uno de los pocos bosques que aun quedaban, creados solo por sus ilusiones y sueños.
Un día mientras recorría sus bosques, encontró una cueva, estaba anocheciendo y decidió entrar. Adentro estaba calido y reconfortante, pero una voz sobresalto al niño.
- Buenas noches, hace tiempo que esperaba que me buscaras.- Dijo un profunda voz, el niño tembló de miedo, pero a la vez algo lo atrajo a acercarse hacia esa voz y dijo
- Buenas noches, quien eres?.- Luego de un momento de silencio, dos pequeñas llamas se encendieron a unos metros del niño, el niño escucho los pasos lentos de la criatura y finalmente, a la luz de la luna que entraba por la cueva, el niño vio al majestuoso lobo acercarse a el con la cabeza en alto y una sonrisa que espantaba y fascinaba a la vez.
Era de un color negro como la noche en su cabeza y hombros y su pelaje tornaba en violetas cada vez más intensos en cuanto llegaba hacia sus extremidades traseras. Parecía respirar fuego, pero a la vez tenia la mirada mas serena que jamas habia cruzado su camino. Sus ojos mostraban una furia y poder incomparables y gfruñia levemente mientras se acercaba.
Pero el niño no retrocedió, solo se levanto y puso su mano sobre la cabeza del terrible animal, sintió su calor, su suave pelaje, pero no sintió en el ningún signo de vida y aun así no sintió miedo.
- Acompáñame fuera.- dijo el lobo, quiero regalarte algo.
El niño acompaño al lobo hacia la oscura noche, el aun tenia su mano en la cabeza del gran animal.
-Solo te pido una cosa.- dijo el lobo sin mirarlo.- No huyas.- ni bien la ultima silaba salio de sus labios con un rápido movimiento giro sobre si mismo y mordió al niño en su mano. El niño grito pero no de dolor, pues nada sintió, vio su sangre escurrirse entre los dientes del lobo, retiro rapidamente su mano y se arrojo al suelo viendo como su sangre brotaba de sus heridas. Vio como esta se convertía en algo más, algo mas vivo, en fuego. Pronto vio las llamas surgir de su mano y entre las llamas el lobo le susurro "úsalo".
El niño levanto su mano y el fuego creció violentamente abrazando al árbol más cercano, el niño vio la destrucción, sintió el dolor del ser al que estaba quemando, pero no podía detenerse. Había algo que lo atraía a seguir causando ese mal. Junto con ese sentimiento una gran herida comenzó a formarse en su espalda, el niño sentía como su piel se desgarraba, como sus alas se separaban de su cuerpo, pero no podía dejar de quemar a ese árbol, sentía un odio, un odio que no comprendía, pero ya no tenia fuerzas, se desvanecía, le pareció escuchar entre sueños. *basta niño idiota*
Despertó muy cansado, con la boca seca y con dolor en su espalda y corazón que no lo dejaban moverse, movió la cabeza de lado y ahí estaba el lobo, sentado, sonriendo, mirando hacia los bosques del niño que ahora ardían en llamas. Parecía disfrutarlo, no borraba esa sonrisa de su cara en ningún momento, luego lentamente giro, miro al niño y se acerco a el.
- Has hecho más de lo que esperaba de ti, estoy orgulloso, es por eso que te regalare algo más.- El lobo respiro su ardiente aliento sobre el niño. Este se sintió repentinamente tranquilo, sus heridas ya no dolían, el calor del fuego no lo molestaba. Su piel estaba ahora cubierta por una gran armadura negra, inclusive el pesar sobre su corazón, la culpa por destruir sus bosques, todo aquello que lo hacia un niño, desapareció.- Ahora levántate y vamos.-
- No.- dijo el niño, sintiendose poderoso e intocable.- no te necesito.- El lobo lo miro fijo, se acerco a el lentamente y antes de que el niño pudiese reaccionar, lo ataco rompiéndole las piernas de un solo mordisco.
- Niño estupido, pensas que podes traerme a tu vida y sacarme así nomás?, a partir de ahora no vas a tener mas remedio que acostumbrarte a mi, porque ahora somos uno. Y ya no hay forma de que nos separe nadie, ni vos ni tus dioses ni nada!.- el niño trato de gritar pero el siguiente ataque del lobo lo dejo inconciente.
Volvió a despertar, pero estaba oscuro, no sentía sus piernas pero sabia que se estaba moviendo. Había un fuerte olor a carbón, pero no hacia calor, el fuego ya no existía, ni sus bosques. De pronto tomo conciencia de donde estaba, estaba sobre el lomo del lobo, pero no podía escapar; sus piernas eran inútiles y estaba completamente ciego. En la desesperación el niño empezó a llorar y a gritar, tiraba golpes al lomo del lobo, pero era como golpear piedra, comenzó a tambalearse violentamente, hasta que finalmente cayó al suelo, sin poder moverse.
- Escúchame niño.- dijo el lobo.- no puedo devolverte tus ojos ni tus piernas, pero puedo cargarte en mi lomo y enseñarte a ver a través de mi. Se que lo quieres, que lo necesitas y se que sabes que si te dejo aquí ahora, morirás.- El niño dudo un instante, sentía la respiración del lobo cerca de su cara, no dijo nada, solo estiro su brazo y lo paso por el cuello del animal. Este se recostó para que el niño pudiese aferrarse a el y continuaron viaje.
Y asi pasaron los años. El niño aprendió a ver através de los ojos del lobo, aprendió a combatir a sus enemigos, a ignorar sus heridas y a abrazar ese odio que tanto el, como su nuevo compañero sentían dentro suyo. Y el niño se olvido de vivir, de ser un niño, de sentir, de sufrir, se olvido de sus bosques y sus sueños, se olvido del sol y solo veía la luna a través de los ojos del lobo. Y así convirtió en un guerrero, quemando todo a su alrededor, destruyendo todo aquello que el lobo le decía que destruyera, y nunca sintió una pizca de dolor, pues la armadura se había endurecido mas y mas con los años y ahora nada ni nadie podía llegar hasta su corazón.
Siempre sobre el lomo del lobo, siempre ciego, siempre vacío, así recorrió sus años por la vida hasta que un día, a través de los ojos del lobo vio algo que hizo que ambos retrocedieran. Eran un par de pequeñas alas flotando en un charco de sangre y barro, tiradas junto a una cueva abandonada y cubierta por enredaderas. El lobo quiso retroceder, pero el guerrero se dejo caer de lado para poder llegar al suelo, se arrastro hasta las pequeñas alas, algo dentro suyo comenzo a gritar auxilio. Finalmente estiro su brazo y al tocarlas volvió a sentir el terrible dolor en su espalda, sintió la sangre fluir por sus heridas, sintió el dolor en su mano, sintió la pena y la destrucción que había causado y pudo sentir sus piernas, las sintio destrozadas, tullidas y maltrechas. El dolor era insoportable, pero poco a poco comenzo a sentir que los huesos se soldaban, que la carne flacida y herida recobraba vida y finalmente, luego de años, estubo nuevamente de pie.
Las alas se movieron en sus manos formando una gran espada y de pronto, todo ese odio que sentía, se dirigió hacia el lobo. Se volteo hacia el animal sin poder verlo, pero sintió el miedo frente a el. Levanto su espada y la bajo violentamente sobre el animal. Mas detuvo el golpe antes de herirlo. Y solo dijo
- Tomaste mi vida, mis ojos y mis pies, por medio de mi destruiste todo aquello que alguna vez creí amar.- alejo la espada y la arrojo a un lado.- fuera, fuera de mi vida y mi mundo, fuera de mis bosques y mis dominios, no mas peleas, no mas fuego, no mas sangre, se acabo.- Escucho al lobo alejarse a paso tranquilo, sintió las lagrimas recorrer su cara, comenzó a sentir que sus heridas sangraban nuevamente y comenzó a perder fuerzas y antes de cerrar los ojos, escucho el ultimo aullido del lobo en la lejanía.
Era de mañana cuando despertó, aun ciego, dolorido y aplastado por una pena insoportable. Busco a ciegas su espada, finalmente la tomo en sus manos y comenzó a caminar. Chocaba contra los árboles, ahora destruidos por el mismo, y con cada choque una vieja herida se abría, debilitándolo, doblegándolo... "tengo que seguir, tengo que seguir" se repetía. Pero un día no pudo más y solo decidió sentarse a escuchar, a escuchar la nada que lo rodeaba, a dejarse morir allí arrodillado entre sus sueños e ilusiones que el mismo había destruido.
Todo parecia carecer de sentido, pero algo lo sobresalto. Era una luz, una luz brillante que atravesaba su ceguera, ¿como era esto posible?, se quito su casco y se llevo las manos a los ojos, solo para descubrir que no estaba ciego, solo tenia una venda frente a los ojos. Se los froto y los sintió arder ante la belleza de aquella luz. Era una niña, una niña alada que caminaba hacia el con una sonrisa en su labios y los brazos abiertos.
El guerrero se asusto y levanto su espada amenazadoramente hacia la niña, pero no podía moverse, estaba paralizado, apenas si podía mantenerse en pie del terror y cayo de rodillas al piso sin poder moverse y sin poder dejar de mirar a aquella pequeña niña alada que se acercaba a el.
Quiso levantar su espada nuevamente pero ya no la tenia, quiso levantarse y huir pero no podía moverse, su armadura pesaba demasiado y la niña ya esta casi frente a el. Sus ojos se llenaron de lagrimas y sintió que se quemaba por dentro, sus heridas comenzaron a dolerle como nunca antes y no pudo hacer mas que llorar, llorar por la belleza de aquella niña, llorar porque dentro de el, sabia que una vez el había matado a un niño alado, a el mismo, y se sintió morir un millón de veces mas.
La niña estiro su mano, seco una lagrima de su cara y lo miro con unos ojos llenos de compasión, dio un paso mas y toco sus labios y se abalanzo sobre el guerrero abrazándolo mientras este partía en llantos y la sangre de sus heridas se escurría por el suelo del bosque, quiso gritar pero no tenia ya mas fuerzas y solo durmió, durmió como nunca antes lo había hecho, sin fuego a su alrededor, sin miedo, solo durmió.
Por a mañana abrió los ojos y se encontraba en un hermoso bosque, el verde de los pastos, las flores, los sonidos de los pajaros, todo parecia renovado y busco a la niña pero no estaba allí, se sintió desesperanzado al no verla... pero se dio cuenta que sus heridas ya no sangraban, que su armadura le era incomoda, que sus alas le pedían a gritos volver a volar y miro al cielo. Allí estaba la niña, mirándolo, con sus brazos abiertos esperándolo.
Con un dolor agudo y una sensación de frío incontrolable el hombre comenzó a quitarse su armadura, sus heridas comenzaron a doler como nunca antes lo habían hecho y lo doblegaron hasta hacerlo caer de rodillas "no puedo hacerlo" se dijo. Entonces escucho unos pasos frente a el, la niña se acerco a el y sin decir nada comenzó a quitarle la armadura. Por cada herida que quedaba al descubierto un nuevo dolor quebraba la voluntad del guerrero, pero la niña solo se limito a besar la heridas, borrando el dolor, borrando la pena, convirtiendo al guerrero, nuevamente en un niño alado.
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Este fue nuestro primer encuentro frente a frente en un sueño, una lastima, porque entendi que el me temia. Yo nunca quise ningun mal para el. Lo que me preocupaba, es que yo sabia que el, me veia asi, como un lobo salvaje y malvado. Lo mas duro, era que yo sabia, que ese lobo, esto que soy yo, no es mas que su escencia mas pura. Soy el centro de su ser, de hecho, sin mi, el no podria ser. Lastima la version distorsionada que tomo de mi.
Mas adelante te muestro un par de encuentros mas que tuvimos entre sueños... por el momento disfruta este primer momento... no te quedes con esta version que el vio de mi, no soy malo. Todo lo contrario, pero mas adelante vas a entender... hasta la proxima.
Un griego loco dijo una vez, hace más de mil años, que la mejor representación del corazón del hombre era un bosque.
ResponderEliminarLos griegos tenían razón.